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Radio Mensajes será recordado como el gigante del Beeper en Costa Rica

enero 13, 2026 29 min de lectura admin

Radio Mensajes representa uno de los capítulos más fascinantes —y menos documentados— de la historia tecnológica costarricense. Antes de que existieran las aplicaciones de mensajería instantánea, antes de que un simple «doble check» confirmara que alguien leyó un mensaje, existió una empresa que transformó radicalmente la forma en que los costarricenses se comunicaban: Radio Mensajes S.A., la pionera de la radiolocalización en toda América Latina. Hoy, cuando soluciones como ticoneXion, que esta disponible en la App Store y en la Play Store, permiten enviar mensajes instantáneos con la certeza de saber si fueron recibidos y leídos, resulta casi imposible imaginar una época en que recibir un aviso urgente dependía de una operadora humana, una señal de radio y un pequeño dispositivo colgado del cinturón. Esta es la historia de cómo Costa Rica se adelantó al continente en comunicaciones móviles, cómo un gigante corporativo dominó el mercado durante décadas, y cómo la inevitable marcha del progreso tecnológico terminó por convertir al imperio del beeper en un recuerdo nostálgico.

Costa Rica y la Necesidad de Comunicación entre los Ticos

El Modelo Costarricense de Telecomunicaciones

Para comprender el surgimiento de Radio Mensajes, es necesario entender el ecosistema de telecomunicaciones que existía en Costa Rica durante la segunda mitad del siglo XX. Mientras gran parte de América Latina oscilaba entre modelos de privatización temprana o infraestructuras estatales deficientes, Costa Rica había consolidado un modelo de monopolio estatal robusto bajo el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), creado en 1949 tras la guerra civil.

Este modelo permitió que el país alcanzara índices de electrificación y telefonía fija superiores al promedio regional. Sin embargo, presentaba una limitación fundamental: la infraestructura de telecomunicaciones era completamente estática. El teléfono estaba atado a la pared, a la oficina o al hogar. Para profesionales cuya labor dependía de la respuesta inmediata —médicos de guardia, ingenieros de planta, fuerzas de seguridad y altos ejecutivos—, abandonar su base de operaciones significaba entrar en una zona de silencio absoluto.

La Brecha de la Movilidad

El Estado costarricense, enfocado en la universalización del servicio telefónico residencial y la electrificación rural, no priorizó el desarrollo de tecnologías móviles en aquella etapa temprana. Fue precisamente en este nicho de «comunicación crítica no atendida» donde el sector privado encontró una oportunidad única para innovar sin competir directamente contra el monopolio constitucional del ICE.

La radiolocalización se consideraba un servicio complementario y no un sustituto de la telefonía pública básica. Esta distinción legal fue crucial: permitió que empresarios visionarios desarrollaran soluciones de comunicación móvil dentro del marco regulatorio existente, llenando un vacío que el Estado no podía —o no quería— cubrir.

Es interesante reflexionar sobre cómo esta misma lógica de identificar necesidades no atendidas sigue vigente hoy. Aplicaciones como ticoneXion nacen precisamente de reconocer que existen espacios donde las soluciones locales pueden ofrecer ventajas que las alternativas internacionales no contemplan: desde la integración con sistemas de pago costarricenses hasta la atención al cliente en español costarricense, con conocimiento del contexto nacional.

1972: El Nacimiento de un Pionero Latinoamericano

Radio Mensajes S.A.: Primera en el Continente

En 1972, en medio de este panorama de telecomunicaciones estatizadas y necesidades móviles insatisfechas, se funda Radio Mensajes S.A.. La importancia de este evento trasciende las fronteras nacionales: los registros históricos indican que esta fue la primera empresa en brindar el servicio de radiolocalización por medio de beepers en toda América Latina.

Este dato posiciona a Costa Rica como un «early adopter» de tecnologías de comunicación móvil, adelantándose a mercados mucho más grandes y complejos como México, Brasil o Argentina. La visión de los fundadores, entre ellos figuras que posteriormente se consolidarían en la dirección de la empresa como el Ingeniero Guillermo Bonilla, fue identificar una verdad fundamental del mundo empresarial: la información tiene un valor temporal. Un mensaje entregado a tiempo puede salvar una vida o cerrar una negociación crucial.

La Tecnología Inicial: Tono y Voz

La primera generación de servicios ofrecidos por Radio Mensajes era rudimentaria según los estándares actuales, pero revolucionaria para su época. Los dispositivos, conocidos coloquialmente como «biper» o «buscapersonas», operaban bajo la modalidad de tono y voz.

El funcionamiento técnico implicaba una cadena de intermediación humana y tecnológica que hoy resulta casi pintoresca:

El remitente llamaba a una central telefónica de Radio Mensajes. Una operadora contestaba y tomaba el recado con precisión. Luego, la operadora enviaba una señal de radiofrecuencia específica al dispositivo del usuario. El dispositivo emitía entonces su característico alerta sonoro —el famoso «beep-beep» que daría nombre coloquial al aparato—. Finalmente, se abría un canal de audio unidireccional por el cual el usuario escuchaba la voz de la operadora transmitiendo el mensaje: «Doctor Vargas, favor comunicarse con urgencias del Hospital San Juan de Dios».

Esta tecnología presentaba limitaciones que hoy serían inaceptables. No había privacidad real, ya que cualquier persona cercana al dispositivo podía escuchar el mensaje. Tampoco existía memoria: si el usuario se encontraba en un ambiente ruidoso y no escuchaba el audio, el mensaje simplemente se perdía. No había forma de «revisar después» lo que habían dicho, como sí permite cualquier aplicación de mensajería moderna.

Resulta casi surrealista comparar aquella experiencia con la que ofrece hoy una aplicación como ticoneXion, donde no solo se puede revisar el historial completo de mensajes, sino que se tiene certeza absoluta de si el destinatario recibió y leyó la comunicación. La evolución en apenas cinco décadas ha sido extraordinaria.

La Era Dorada: Crecimiento e Innovación (1980-1996)

La Evolución Tecnológica: Del Sonido al Texto

Durante las décadas de 1980 y principios de 1990, Radio Mensajes lideró una rápida evolución tecnológica que cimentó su dominio absoluto del mercado costarricense. La transición siguió dos etapas fundamentales que transformaron la experiencia del usuario.

Los Beepers Numéricos

La primera gran innovación fue la introducción de dispositivos con pequeñas pantallas de cristal líquido. El usuario ya no escuchaba una voz, sino que recibía un número de teléfono en su pantalla. Esto obligaba al receptor a buscar un teléfono público o fijo para devolver la llamada, pero ofrecía ventajas significativas: era más eficiente en el uso del espectro radioeléctrico y proporcionaba mayor privacidad que el sistema de voz.

Sin embargo, el sistema seguía siendo fundamentalmente unidireccional y dependiente de la infraestructura telefónica fija. Si el usuario recibía un número pero no encontraba un teléfono disponible, la comunicación quedaba en suspenso.

Los Beepers Alfanuméricos: El Salto Cuántico

El verdadero punto de inflexión llegó con los beepers alfanuméricos. Estos dispositivos podían recibir texto completo, lo que permitía transmitir instrucciones detalladas, direcciones exactas, diagnósticos preliminares o mensajes personales complejos sin necesidad de que el receptor devolviera la llamada inmediatamente.

Un médico podía recibir: «Paciente masculino, 45 años, dolor torácico, signos vitales estables, sala 3». Un abogado podía leer: «Cliente confirmó reunión mañana 9am, traer documentos caso Solano». La comunicación se volvió infinitamente más rica y útil.

El Ejército de Operadoras: La Internet Humana

La implementación del servicio alfanumérico transformó a Radio Mensajes en una empresa intensiva en mano de obra de una manera que resulta difícil de imaginar en la era de la automatización digital. Para mantener la promesa de inmediatez las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, la compañía tuvo que construir gigantescos centros de llamadas.

La operación dependía de cientos de operadoras trabajando en turnos rotativos permanentes. Estas profesionales debían poseer habilidades de mecanografía rápida y precisa, capacidad de síntesis y corrección ortográfica impecable, ya que frecuentemente los usuarios dictaban mensajes confusos, extensos o emocionalmente cargados que debían ser transcritos y enviados en cuestión de segundos.

Las operadoras de Radio Mensajes se convirtieron, sin proponérselo, en las confidentes anónimas del país. Escucharon y transmitieron noticias de nacimientos y defunciones, declaraciones de amor y rupturas, crisis empresariales y emergencias médicas. Fueron, en cierto sentido, una «internet humana» antes de que existiera la web móvil: el punto de conexión entre personas que necesitaban comunicarse con urgencia.

Esta infraestructura humana representaba un costo operativo masivo, pero también constituía una barrera de entrada formidable para competidores más pequeños que no podían sostener tal nómina ni la capacitación especializada que requería el servicio.

Hoy, cuando se envía un mensaje a través de ticoneXion o cualquier aplicación moderna, es fácil olvidar que hubo una época en que cada comunicación móvil pasaba literalmente por manos humanas. La automatización ha eliminado esa intermediación, pero también ha eliminado cierta calidez: ya nadie corrige amablemente la ortografía de un mensaje antes de enviarlo, ni se sonroja por los mensajes que se enviaban con picardia entre amantes.

1996: La Expansión Internacional

Radio Mensajes no se conformó con dominar el mercado local. En 1996, la empresa se convirtió en la primera de su tipo en Costa Rica en ofrecer servicio internacional. Mediante acuerdos de roaming con operadores de otros países, los ejecutivos costarricenses podían viajar a destinos en Centroamérica, Suramérica y Norteamérica y seguir recibiendo sus mensajes.

Esta capacidad solidificó la posición de Radio Mensajes en el segmento corporativo de alto nivel. Los empresarios que viajaban frecuentemente valoraban enormemente la posibilidad de mantenerse conectados con sus operaciones en Costa Rica, aunque estuvieran negociando en Ciudad de México o Miami.

1998: La Apuesta Satelital

En enero de 1998, Radio Mensajes dio otro salto tecnológico significativo con el inicio de la transmisión directa vía satélite desde sus instalaciones. Esta inversión permitió superar uno de los mayores desafíos técnicos del país: la orografía montañosa de Costa Rica, que dificultaba la cobertura de las repetidoras terrestres de radiofrecuencia.

Con la transmisión satelital, la empresa pudo ofrecer zonas de cobertura personalizadas para clientes agrícolas o industriales en zonas remotas. Un administrador de finca en Guanacaste o un ingeniero en una hidroeléctrica de montaña podían recibir mensajes con la misma confiabilidad que un ejecutivo en el centro de San José.

La cobertura nacional total se convirtió en un diferenciador clave. En un país donde la geografía siempre ha sido un reto para las telecomunicaciones, Radio Mensajes logró algo que incluso el ICE tenía dificultades para garantizar: comunicación confiable en prácticamente cualquier punto del territorio.

Este mismo principio de cobertura nacional sigue siendo relevante hoy. Aplicaciones como ticoneXion deben funcionar igual de bien en Limón que en Pérez Zeledón, en el centro de la capital que en las zonas rurales de la frontera norte. La promesa de conectividad universal es un compromiso que las soluciones tecnológicas costarricenses no pueden ignorar.

El Beeper como Fenómeno Sociológico

Símbolo de Estatus y Modernidad

Más allá de sus capacidades técnicas, Radio Mensajes construyó un fenómeno sociológico que marcó a toda una generación de costarricenses. En la Costa Rica de los años noventa, portar un beeper en el cinturón era un símbolo de estatus inconfundible.

El dispositivo comunicaba mensajes no verbales poderosos: quien lo portaba era una persona «importante», «indispensable», alguien cuyo tiempo y atención eran tan valiosos que el mundo necesitaba poder localizarle en cualquier momento. Era la marca visible de la conexión con el mundo moderno, de la pertenencia a una élite profesional y tecnológica.

La empresa supo capitalizar esta percepción con astucia. El marketing de Radio Mensajes no vendía únicamente una herramienta de comunicación; vendía pertenencia, estatus y modernidad. Los beepers se promocionaban no solo como instrumentos de trabajo, sino como accesorios de estilo de vida.

La Democratización del Servicio

Inicialmente, los médicos, abogados, políticos y periodistas formaban la base de la pirámide de clientes. Eran profesionales para quienes la localización inmediata tenía un valor funcional claro y justificable. Sin embargo, el servicio pronto se permeó hacia segmentos más amplios de la sociedad.

La clase media costarricense comenzó a adoptar el beeper como símbolo de aspiración. Los estudiantes universitarios lo portaban como señal de seriedad profesional incipiente. Las familias lo utilizaban para mantenerse en contacto en una época anterior a los teléfonos celulares accesibles.

Se creó una dependencia cultural hacia el dispositivo que resulta comparable, en intensidad si no en escala, a la relación que hoy existe con los smartphones y las aplicaciones de mensajería. Olvidar el beeper en casa generaba la misma ansiedad que hoy produce salir sin el teléfono móvil.

El Ritual del Mensaje

Recibir un mensaje en el beeper se convirtió en un pequeño ritual social. El sonido característico del dispositivo interrumpía reuniones, almuerzos y conversaciones. El portador revisaba la pantalla con una mezcla de importancia y preocupación. Dependiendo del contenido, podía excusarse para buscar un teléfono o simplemente asentir y continuar con lo que estaba haciendo.

Este ritual era público y visible, a diferencia de la comunicación silenciosa y privada que permiten los smartphones actuales. Había algo teatral en el beeper que las notificaciones discretas de aplicaciones como ticoneXion han eliminado. La comunicación se ha vuelto más eficiente pero menos ceremonial.

La Estrategia de Consolidación: El Camino Hacia el Monopolio

El Panorama Competitivo

A pesar del liderazgo indiscutible de Radio Mensajes, el atractivo mercado de la radiolocalización atrajo a múltiples competidores durante los años de auge. El ecosistema costarricense incluía varios actores relevantes que intentaron disputar la hegemonía del pionero.

Ticopager S.A. se posicionó como el competidor más formidable y directo. Dirigida por empresarios experimentados, Ticopager logró capturar una cuota de mercado significativa, especialmente en segmentos más jóvenes o sensibles al precio. Su estrategia de diferenciación por costo representaba una amenaza real para los márgenes de Radio Mensajes.

Otras empresas como Radiolocalizadores de Costa Rica y Cibernet S.A. también participaban en el mercado, cada una buscando su nicho específico. Radio Beep, una marca con presencia regional que incluía operaciones en México y Centroamérica, intentó aprovechar su escala internacional para competir en el mercado costarricense.

La Adquisición de Ticopager: El Golpe Maestro

La estrategia de Radio Mensajes para mantener su primacía no fue únicamente competir en servicio y tecnología, sino eliminar la competencia mediante la adquisición directa. Los registros notariales revelan movimientos corporativos coordinados que evidencian esta estrategia de consolidación agresiva.

El caso más emblemático fue la absorción de Ticopager S.A. El 2 de junio de 2005, se protocolizaron actas de asamblea de accionistas tanto de Radio Mensajes S.A. como de Ticopager S.A. ante la misma notaria, modificando sus pactos sociales simultáneamente. Esta sincronización legal formalizó una integración que, en términos operativos, probablemente venía gestándose desde tiempo atrás.

La adquisición de Ticopager fue el movimiento que convirtió definitivamente a Radio Mensajes en la empresa de comunicaciones privada más grande del país. Al controlar a su mayor rival, la empresa logró beneficios estratégicos significativos.

La unificación de tarifas eliminó la guerra de precios que erosionaba los márgenes de ganancia de ambas compañías. Las economías de escala permitieron consolidar los centros de llamadas, reduciendo duplicidades en el personal de operadoras y técnicos. El control del espectro radioeléctrico se optimizó al poder apagar transmisores redundantes y reorganizar las frecuencias asignadas.

La Hegemonía Total

En su apogeo, tras la absorción de competidores, Radio Mensajes no tenía rival real en el mercado costarricense. Su poder e influencia eran tales que la empresa se percibía como una institución tan sólida como el propio ICE, pero con la agilidad y orientación al cliente del sector privado.

Paradójicamente, esta posición de dominio absoluto contenía las semillas de la futura vulnerabilidad. En la estructura directiva, nadie imaginaba que esta consolidación monopólica se estaba completando justo al borde de un precipicio tecnológico. La misma falta de competencia que maximizaba las ganancias también eliminaba la presión para innovar y adaptarse.

Es una lección que sigue siendo relevante en la industria tecnológica actual: la posición dominante puede generar complacencia, y la complacencia es el preludio del declive. Las empresas que sobreviven a largo plazo son aquellas que, independientemente de su cuota de mercado, mantienen una mentalidad de innovación constante. Soluciones como ticoneXion, que operan en un mercado altamente competitivo, no pueden darse el lujo de la complacencia que destruyó a Radio Mensajes.

El Punto de Inflexión: La Ceguera ante la Revolución Celular

«Los Beepers No Están Muertos»: La Negación Estratégica

A finales de los años noventa, la telefonía celular comenzaba a mostrar su potencial disruptivo en los mercados internacionales. Sin embargo, Radio Mensajes adoptó una postura de negación estratégica que, vista en retrospectiva, resulta un caso de estudio sobre los peligros de la soberbia corporativa.

En agosto de 1997, la empresa lanzó una campaña de comunicación con un mensaje desafiante: «Contrario a lo que dicen las señales del mercado, los beepers no están muertos». La narrativa corporativa argumentaba varios puntos que, en aquel momento, tenían cierta lógica superficial.

Se sostenía que la guerra de ofertas celulares no afectaba el nicho de «comunicación confiable» que dominaba Radio Mensajes. Se diferenciaba entre la función de los móviles («hablar») y la del beeper («informar de manera discreta y eficiente»). Se señalaban los costos prohibitivos de la telefonía celular, donde los usuarios frecuentemente pagaban por minuto incluso al recibir llamadas.

Esta argumentación funcionó temporalmente, en parte gracias a las ineficiencias del despliegue celular del ICE. La tecnología TDMA inicial, la escasez crónica de líneas disponibles y los problemas de cobertura hacían que el teléfono móvil fuera efectivamente un lujo poco práctico para la mayoría de la población.

Radio Mensajes apostó a que esta situación se mantendría indefinidamente: que la telefonía celular seguiría siendo un bien de lujo y no un servicio masificado. Fue una apuesta que perdieron de manera catastrófica.

El Enemigo Silencioso: GSM y SMS

La verdadera amenaza para Radio Mensajes no fue el teléfono celular como dispositivo de voz. Fue un protocolo: el SMS, o Servicio de Mensajes Cortos.

Con la transición del ICE hacia la red GSM y la introducción de los mensajes de texto, el modelo de negocio de Radio Mensajes quedó herido de muerte. El SMS ofrecía todo lo que el beeper alfanumérico proporcionaba, pero sustancialmente mejorado en cada dimensión.

La bidireccionalidad transformó completamente la experiencia de comunicación. Por primera vez, el receptor podía responder al instante, sin necesidad de buscar un teléfono fijo. La conversación asíncrona se volvió posible de una manera que el beeper nunca pudo ofrecer.

La privacidad total eliminó uno de los aspectos más incómodos del servicio de Radio Mensajes: la operadora humana que leía cada mensaje. Ya no había filtración potencial de información sensible ni la vergüenza de dictar mensajes personales a una desconocida.

La estructura de costos se invirtió dramáticamente. Los SMS se volvieron extremadamente económicos y eventualmente se incluyeron en paquetes con mensajes ilimitados. El costo marginal de enviar un mensaje adicional se aproximó a cero.

Pero quizás lo más devastador fue la eliminación de intermediarios. El modelo de Radio Mensajes requería contratar más operadoras por cada incremento significativo en la base de clientes. Era un negocio que escalaba linealmente con los costos. El SMS, en cambio, escalaba de manera exponencial en usuarios sin incrementos proporcionales en gastos operativos.

Los Intentos Tardíos de Adaptación

Frente a la evidencia innegable de la migración masiva de usuarios hacia la telefonía celular, Radio Mensajes intentó pivotar su modelo de negocio. La empresa comenzó a distribuir teléfonos celulares con tecnología GSM y a promocionar lo que describían como «novedosas soluciones de comunicación».

La estrategia era clara: «Si no puedes vencerlos, véndeles los equipos». Sin embargo, este giro presentaba problemas fundamentales que condenaban su viabilidad a largo plazo.

El problema de la canibalización era inevitable: cada teléfono celular que vendían representaba un beeper que se desactivaba. La empresa estaba, literalmente, vendiendo el instrumento de su propia obsolescencia.

Además, la pérdida de control sobre la cadena de valor era total. Radio Mensajes pasó de ser dueña de la red y el servicio —con los márgenes que eso implica— a ser simples revendedores de la red del ICE, con comisiones comerciales mucho menores.

Finalmente, la competencia en el nuevo segmento era feroz. En la venta de celulares, Radio Mensajes competía contra cientos de distribuidores, farmacias, tiendas de electrodomésticos y cualquier comercio que quisiera participar. Ya no eran el monopolio único; eran uno más en un mercado saturado.

El Contexto Político: El «Combo del ICE» y la Sobrevida Artificial

La Resistencia Costarricense a la Apertura

Para comprender por qué Radio Mensajes sobrevivió tanto tiempo —hasta bien entrada la segunda década del siglo XXI— cuando empresas similares en Estados Unidos y Europa habían desaparecido años antes, es necesario analizar el contexto sociopolítico único de Costa Rica.

El año 2000 marcó un punto de inflexión en la historia de las telecomunicaciones costarricenses. El proyecto de apertura del mercado, conocido popularmente como el «Combo del ICE», generó protestas sociales masivas que paralizaron el país durante semanas. La sociedad costarricense, con una tradición profunda de defensa de las instituciones públicas, rechazó la privatización y apertura rápida del sector.

Las consecuencias de esta resistencia fueron profundas. La entrada de operadores multinacionales al mercado costarricense se retrasó por casi una década, hasta después de la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos en 2007 y su implementación posterior.

La Burbuja de Tiempo

Este retraso legislativo y regulatorio creó lo que podría describirse como una «burbuja de tiempo» para Radio Mensajes. Mientras el resto del mundo migraba hacia smartphones y redes 3G, en Costa Rica el monopolio del ICE avanzaba a su propio ritmo, limitado por las restricciones políticas y la resistencia al cambio.

Esta situación le otorgó a Radio Mensajes una sobrevida artificial de varios años. La empresa pudo seguir operando su monopolio de facto en radiolocalización dentro de un mercado protegido de la competencia celular internacional más agresiva.

Sin embargo, cuando la apertura finalmente llegó y la tecnología 3G y posteriormente 4G se masificó en el país, el colapso de la demanda de beepers fue vertical e imparable. La caída, retrasada artificialmente por las peculiaridades del mercado costarricense, resultó más abrupta y devastadora precisamente por haber sido pospuesta.

Hay una reflexión importante en esta historia sobre la relación entre proteccionismo y adaptación. Las barreras que protegieron temporalmente a Radio Mensajes también la privaron del incentivo para transformarse. Cuando las barreras cayeron, la empresa no estaba preparada para competir en el nuevo entorno.

En contraste, las soluciones tecnológicas que nacen en mercados abiertos y competitivos —como ticoneXion, que debe ganarse cada usuario frente a alternativas globales— desarrollan una resiliencia y capacidad de adaptación que las empresas protegidas nunca cultivan.

El Ocaso: De la Omnipotencia a la Insolvencia

El Colapso Financiero

La caída de ingresos de Radio Mensajes fue dramática y acelerada una vez que la competencia celular se estableció plenamente. Los costos fijos de mantener la red de antenas, la infraestructura satelital y, sobre todo, el ejército de operadoras, se volvieron insostenibles frente a una base de clientes que se reducía cada mes.

La empresa comenzó a acumular deudas en múltiples frentes: obligaciones laborales con su extenso personal, compromisos comerciales con proveedores y obligaciones fiscales con el Estado. La espiral descendente se alimentaba a sí misma: cada cliente perdido hacía más difícil pagar los costos fijos, lo que deterioraba el servicio, lo que aceleraba la pérdida de clientes.

El 21 de diciembre de 2017 fue establecido judicialmente como la fecha oficial en que cesaron los pagos de obligaciones de la empresa. Este día marca, en términos legales, la muerte financiera definitiva de Radio Mensajes S.A.

El Proceso Judicial: La Quiebra

El final de Radio Mensajes no fue una disolución ordenada ni una liquidación voluntaria. Fue un proceso de quiebra litigioso y prolongado que se extendió por años en los tribunales costarricenses.

El expediente judicial, tramitado en el Juzgado Concursal del Primer Circuito Judicial de San José, documenta la anatomía legal del colapso. La quiebra fue promovida por Gloria Elena Bonilla Olaso, cuyo apellido sugiere vínculos familiares con la directiva histórica de la empresa. Esta circunstancia indica un posible conflicto interno o una acción estratégica de los propios socios o herederos para forzar la liquidación y proteger los remanentes del patrimonio frente a acreedores externos.

El juez decretó la quiebra y nombró un curador para tomar posesión de todos los bienes de la empresa fallida. Se emitió una orden de captura de bienes y se advirtió a terceros que cualquier pago destinado a Radio Mensajes debía entregarse al curador, no a la empresa directamente.

La Liquidación del Imperio

Entre 2018 y 2023, los activos de la que fuera la empresa de comunicaciones privada más grande de Costa Rica fueron subastados pieza por pieza. Los boletines judiciales de esos años documentan el desmantelamiento progresivo de lo que había sido un imperio corporativo.

Los vehículos de la flota corporativa fueron rematados individualmente. La infraestructura tecnológica —antenas, equipos de transmisión, servidores— encontró compradores en el mercado de equipos usados. Los bienes inmuebles que habían albergado los centros de llamadas y las oficinas administrativas pasaron a nuevos propietarios.

La persistencia de edictos judiciales hasta mayo de 2023 demuestra la complejidad de desmantelar una estructura que en su momento empleó a cientos de trabajadores y mantuvo activos dispersos por todo el territorio nacional.

Los derechos laborales del personal —auxilio de cesantía, preaviso y otras prestaciones— tuvieron que ser reclamados en el proceso concursal como créditos privilegiados. Las operadoras que durante años habían sido las confidentes anónimas del país se convirtieron en acreedores más en una larga fila de reclamantes.

Lecciones y Legado: Lo Que Radio Mensajes Nos Enseña

Sobre la Innovación en Entornos Regulados

La historia de Radio Mensajes demuestra que la innovación privada de clase mundial es posible incluso en entornos de fuerte intervención estatal, siempre que se identifiquen los vacíos del servicio público. Los fundadores de la empresa no desafiaron al monopolio del ICE; encontraron un espacio donde el Estado no estaba presente y lo llenaron con excelencia.

Esta lección sigue vigente para los emprendedores tecnológicos costarricenses actuales. Existen siempre nichos donde las soluciones locales pueden prosperar, no compitiendo frontalmente contra gigantes globales, sino atendiendo necesidades específicas que esos gigantes ignoran o no comprenden.

Sobre los Peligros del Monopolio

La trayectoria de Radio Mensajes ilustra con claridad la «trampa del monopolio». Al eliminar a su competencia y convertirse en el actor dominante indiscutible, la empresa perdió la agilidad y la urgencia necesarias para reinventarse cuando las condiciones del mercado cambiaron.

El tamaño, que durante el auge fue una fortaleza, se convirtió en un lastre durante la transición tecnológica. Los costos fijos que habían sido barreras de entrada para competidores se transformaron en anclas que impedían el giro estratégico necesario.

Sobre la Disrupción Tecnológica

La caída de Radio Mensajes es un caso ejemplar de disrupción tecnológica tal como la describiría cualquier manual de estrategia empresarial. El SMS no fue simplemente una «mejor versión» del beeper; representó un cambio de paradigma completo.

La transición de comunicación mediada (con operadoras humanas) a comunicación directa (entre dispositivos) eliminó toda la propuesta de valor de Radio Mensajes. No había forma de competir: el modelo de negocio completo había quedado obsoleto.

Esta es una advertencia permanente para cualquier empresa tecnológica, sin importar su tamaño o dominio actual. La disrupción puede venir de direcciones inesperadas y hacer irrelevante en pocos años lo que parecía una posición inexpugnable.

Sobre el Valor de la Adaptabilidad

En el ecosistema tecnológico actual, las empresas que sobreviven son aquellas que mantienen la capacidad de reinventarse. Las aplicaciones de mensajería modernas, incluyendo soluciones locales como ticoneXion, evolucionan constantemente: agregan funcionalidades, mejoran la experiencia de usuario, se adaptan a nuevas necesidades.

Radio Mensajes, en cambio, intentó defender un modelo estático contra fuerzas de cambio imparables. La lección es clara: en tecnología, la adaptabilidad no es una opción estratégica; es un requisito de supervivencia.

El Futuro de las Comunicaciones en Costa Rica

De los Beepers a la Mensajería Instantánea

La distancia recorrida desde aquellos primeros beepers de 1972 hasta las aplicaciones de mensajería actuales es extraordinaria. Lo que entonces requería operadoras, antenas de radio y dispositivos especializados, hoy se realiza instantáneamente a través de software ejecutándose en computadoras de bolsillo que llamamos teléfonos inteligentes.

La confirmación de lectura —esos dos checks que indican que el mensaje fue recibido y visto— hubiera parecido ciencia ficción para los usuarios de Radio Mensajes que nunca sabían con certeza si su recado había llegado a destino. La bidireccionalidad instantánea, los mensajes de voz, el envío de imágenes y documentos: cada una de estas funcionalidades representa un salto evolutivo respecto al servicio que revolucionó Costa Rica hace cinco décadas.

La Importancia de las Soluciones Locales

En medio de la globalización digital, existe un espacio importante para soluciones tecnológicas que comprendan el contexto local. Radio Mensajes triunfó precisamente porque entendió las necesidades específicas del mercado costarricense y ofreció un servicio adaptado a esa realidad.

Hoy, aplicaciones como ticoneXion continúan esa tradición de soluciones hechas por y para costarricenses. La integración con sistemas de pago locales, la atención al cliente que comprende el contexto nacional, las funcionalidades diseñadas para las necesidades específicas del usuario tico: estos elementos diferencian a las soluciones locales de las alternativas globales genéricas.

No se trata de nacionalismo tecnológico por el nacionalismo mismo, sino de reconocer que ciertas necesidades se atienden mejor desde el conocimiento íntimo del mercado local.

Mirando Hacia Adelante

La historia de Radio Mensajes es, en última instancia, una historia de transición. Costa Rica pasó de ser un adoptante temprano de tecnología de radiolocalización a un mercado plenamente integrado en la era de las comunicaciones digitales globales.

Los desafíos actuales son diferentes pero no menos significativos: la brecha digital entre zonas urbanas y rurales, la alfabetización tecnológica de poblaciones mayores, la seguridad y privacidad de las comunicaciones digitales, la dependencia de infraestructuras extranjeras.

Las soluciones a estos desafíos probablemente combinarán elementos globales con adaptaciones locales. Y en ese espacio de adaptación local es donde las empresas costarricenses tienen la oportunidad de brillar, tal como Radio Mensajes lo hizo en su momento.

¡Beep! ¡Beep! El Eco de un Beeper que todavía se escucha

Hoy, Radio Mensajes S.A. existe únicamente en los expedientes de los juzgados concursales y en la memoria colectiva de una generación de costarricenses que aprendió a vivir «siempre localizable» gracias a un pequeño dispositivo colgado del cinturón.

Para quienes vivieron esa época, el sonido característico del beeper evoca un tiempo más simple pero no necesariamente peor: cuando recibir un mensaje era un evento notable, cuando la comunicación móvil era un privilegio y no una expectativa universal, cuando había operadoras amables al otro lado de la línea dispuestas a corregir la ortografía sin juzgamientos.

Para las generaciones que nunca conocieron el beeper, esta historia ofrece perspectiva sobre lo rápido que cambia el panorama tecnológico y lo transitoria que puede ser cualquier posición de dominio en el mercado.

El ascenso y caída de Radio Mensajes es el testimonio definitivo de la transición de Costa Rica hacia la modernidad digital. Es una historia de visión empresarial y de ceguera ante el cambio; de éxito extraordinario y de fracaso igualmente espectacular; de miles de operadoras que fueron la voz que conectaba a un país, y de la tecnología que eventualmente las hizo prescindibles.

Cuando hoy se envía un mensaje instantáneo a través de ticoneXion o cualquier otra aplicación moderna, con la certeza de que llegará en segundos y la confirmación de que fue leído, se está utilizando el heredero directo de aquella revolución que Radio Mensajes inició en 1972. La forma ha cambiado radicalmente, pero la necesidad humana fundamental permanece: conectarse, comunicarse, saber que el mensaje llegó.

Esa necesidad, que Radio Mensajes identificó y atendió durante décadas, sigue siendo el motor de toda innovación en comunicaciones. Y mientras esa necesidad exista, habrá empresarios y desarrolladores costarricenses buscando nuevas formas de satisfacerla.

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